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Concepto
Hoy día se puede afirmar que la palabra franquicia
es vocablo común del venezolano. Una gran mayoría se
interesa en el tema, muchos la escuchan sin terminar de entenderla,
los mas se sienten atraídos por sus teóricas bondades,
sin embargo, lo que más abunda es un desconocimiento sobre
los aspectos básicos del formato. Así, a pesar de haber
oído la palabra, de conocer amigos que han adquirido alguna
y estar haciendo dinero, de haber leído artículos especializados
sin entenderlos del todo, la palabra sigue siendo un sinónimo
de éxito etéreo que no se comprende del todo.
Por ello nos parece pertinente comenzar esta publicación
con una explicación sencilla sobre el significado del formato
de franquicia, que sea fácil de entender y permita a los
lectores percibir con claridad sus puntos esenciales y el porqué
vale la pena considerar la opción.
Para iniciar, citaremos una típica definición comúnmente
encontrada en textos sobre la materia:
La Franquicia constituye un formato de negocios, dirigido
a la comercialización de bienes y servicios según
el cual, una persona física o moral (Franquiciante o Franquiciador)
concede a otra (Franquiciado o Franquiciatario) por un tiempo determinado,
el derecho de usar una marca o nombre comercial, transmitiéndole
asimismo los conocimientos técnicos necesarios que le permitan
comercializar determinados bienes y servicios con métodos
comerciales y administrativos uniformes, a cambio de contraprestaciones
previamente acordadas.
Confesamos que estas definiciones, a pesar de decir lo correcto,
no se digieren con facilidad, así que hemos decidido explicarla
de una forma coloquial.
Lo primero es identificar a las partes que interactúan:
Franquiciante o Franquiciador es aquella empresa que se ha organizado
de tal forma, como para ofrecer negocios bajo el formato de franquicias;
los sufijos de ante y dor significan el
que otorga. Por su parte Franquiciado o Franquiciatario puede
ser cualquiera de nosotros, que como inversionistas y poseyendo
un capital estemos interesados en adquirir un negocio bajo el esquema
de franquicia. Los sufijos de ado y ario
significan el que recibe.
Las franquicias no son mas que una forma de comercialización,
de hacer negocios, de crecimiento, adoptado por ciertas empresas
que, para ello, tienen que instrumentarse y prepararse. Las palabras
clonación y repetición son
buenos sinónimos de franquicia, clonación de locales,
tiendas o puntos de venta. Así como una empresa puede escoger
clonarse y abrir tiendas repetidas en un territorio siendo todas
propiedad de la misma empresa, desarrollando una cadena corporativa,
otra puede escoger el sistema de franquicia, cuya diferencia es
que cada tienda o local puede tener un dueño distinto.
Negocios Idénticos
Para clonar negocios se requiere mantener una identidad física,
que los locales sean iguales, o por lo menos se parezcan. Así,
para procurar el parecido es necesario que se llamen igual, pero
esto resulta sencillo si la empresa franquiciante simplemente le
licencia o autoriza el uso del nombre y logotipo al franquiciado
para los anuncios comerciales del negocio. Esto no llevaría
mas que un contrato de dos o tres páginas de licencia de
marcas y se logra el objetivo.
El otro elemento de identidad física depende del parecido
decorativo de la tienda. Pero también resulta sencillo si
consideramos al mismo arquitecto que hizo la primera tienda para
que repita su trabajo de diseño con los nuevos locales. Incluso
cualquier arquitecto podría hacer un buen trabajo de estandarización
de la imagen física, teniendo una unidad prototipo sobre
la cual tomar las ideas.
Clonación de Operaciones
Pues ya vimos que la clonación física no es difícil.
El punto complicado, lo mas delicado, lo que hace que una empresa
franquiciante sea muy exitosa o un total fracaso, es la clonación
operativa del negocio. No solo que se parezcan visualmente, sino
que además internamente ocurran las cosas de forma similar,
y más aún, que sus productos o servicios resulten
idénticos o similares en cada tienda, a pesar que tengan
dueños distintos. Esto sí califica y determina la
repetición total. Eso de generar la absoluta confusión
en el consumidor de comerse el mismo pollo, hamburguesa o tomarse
una chicha en cada una de las tiendas, sin importar que ésta
es de un dueño y aquella de otro, sino que todas se ven,
saben, huelen y cuesta lo mismo, o casi lo mismo. Allí esta
lo difícil de ser franquicia, la posibilidad de transferir
a cada franquiciado el saber hacer, o como se denomina
en inglés, el know how, a personas que antes
de comprar la franquicia no tenían ni idea de hacer un roll
de canela o preparar sushi japonés, pero
que terminaron expertos y haciendo un producto o brindando un servicio
tan bueno como el vendido en el resto de los locales de la cadena.
Curso de Capacitación Inicial
Así tenemos, que luego de haber seleccionado algún
negocio y haber firmado el respectivo contrato de franquicia, el
inversionista o franquiciado tiene una cita, en un lugar y fecha
determinada. Dicha cita es para el curso de capacitación
inicial que usualmente es preparado por la empresa franquiciante.
El curso de capacitación inicial suele comenzar con una
inducción teórica en donde se exponga sobre la historia
del franquiciante, sus valores, su equipo de personal, sus metas,
etc. Ya que el franquiciado va a formar parte de la cadena o familia
empresarial, entonces es menester que conozca acerca del grupo.
Posteriormente se comienza el curso práctico, que en resumen
es una rotación básica por cada uno de los puestos
operativos existentes en el local o tienda; un día se hace
caja, otro día se atiende al público,
luego se pasa a la cocina, otro se rota por las labores de gerencia;
así hasta tener una idea global de lo que ocurre diariamente
en el negocio.
Por supuesto que los cursos de capacitación inicial varían
en cuanto su duración y complejidad. Sin pretender subestimar
los conceptos, no sería lo mismo el curso para atender un
kiosco de venta de bebidas, al requerido para la venta de celulares,
o el necesario para atender una clínica dental o un centro
postal integrado. Por ello existen cursos que apenas duran dos o
tres días, y otros que estipulan hasta seis meses de aprendizaje.
Lo importante es que sea suficiente para entrenar al franquiciado
y a su personal sobre los procesos.
Ahora bien, en dos días o seis meses una persona no se hace
experta en un proceso determinado, y luego del curso de capacitación
inicial el franquiciado suele salir con mas dudas que respuestas.
Mucha información concentrada e impartida en poco tiempo.
Sin embargo, las empresas franquiciantes suelen enviar personal
experto, o por lo menos algún gerente con suficiente experiencia,
para que soporte y ayude al franquiciado y su personal por los días
de preapertura y los primeros días de operaciones del negocio.
Así, el franquiciado tendrá justo al lado al experto
para preguntarle en caso de cualquier duda mientras vive y realiza
los procesos directamente. Finalmente el propósito es enseñan
a volar solo a aquel inversionista que se acercó sin saber
nada sobre arepas y hoy día las vende con la misma calidad
que en el resto de las tiendas. Además y como herramienta
de consulta y ayuda, el franquiciante hace entrega al franquiciado
de un juego de Manuales de Operaciones, en donde suele resumirse
y esquematizarse, paso a paso, lo que debe ocurrir en el local o
tienda, desde su apertura en las mañanas, hasta el momento
de cierre de todos los días.
Asistencia Técnica Continua
Pero aquel que piense que allí culminó el proceso
de franquicia se equivoca radicalmente, allí apenas está
comenzando una relación que se estima por dos, cinco, diez
o quince años de relación comercial, día a
día, comunicaciones continuas, apoyo permanente. La empresa
franquiciante nunca debe abandonar al franquiciado, si éste
tiene algún problema de cualquier índole: con algún
equipo, con la proveeduría, con las cuentas, con los productos,
etc., tendrá siempre a quien llamar; a un hermano mayor
a quien acudir en casos de problemas. Por su parte, el franquiciante
también debe velar porque los franquiciados estén
realizando los procesos como se deben, evitar las alteraciones,
cuidar la imagen, calidad, servicio, atención, etc. Todo
concluye en la necesidad por parte de la empresa franquiciante de
brindar la asistencia técnica continua durante todo el tiempo
de duración del contrato.
Contraprestaciones
Ya vimos que para que una empresa pueda otorgar franquicias, no
solamente tiene que tomarse los negocios muy en serio, más
aún porque invita a terceros inversionistas a apostar por
su concepto, sino que también implica un esfuerzo en tiempo
y dinero en instrumentarse, en capacitarse para adiestrar, controlar,
manualizar, y lo mas importante, ha decidido ceder todos sus conocimientos,
secretos, detalles, etc., que han sido clave de su éxito
y que la distingue de las demás empresas y negocios. Por
las mencionadas razones la empresa franquiciante le suele cobrar
al franquiciado valores que deben ser justos, por concepto de derecho
de entrada al momento de la compra de la franquicia, y por concepto
de regalías en función de las ventas. Estas contraprestaciones
son las que le otorgan el carácter de mercantil a las partes
y hacen del franquiciante y sus franquiciados unos socios comerciales
con fines comunes: hacer buenos negocios.
Así pues, cualquier persona que tenga algún capital
y desee abrir un negocio de tipo comercial, tiene un sin fin de
posibilidades, dentro de las cuales está la opción
de abrir un negocio que él mismo invente. Sin embargo, ya
que existen formatos que facilitan las cosas, que tienen diseños
de locales homogéneos, un plan de proveeduría, una
operación capaz de ser transferida, capacitaciones sobre
procesos y un apoyo permanente, creemos que vale la pena explorar
esas ofertas. Porque se recibe lo que a alguien le ha costado ensayos
y errores para que no se repitan como principiantes, es decir, no
se comienza de cero, sino que se inicia el negocio desde una plataforma,
ahorrando dos curvas de suma importancia: la del riesgo y la de
aprendizaje. Eso son las franquicias.
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